
Cuando te dedicas al diseño gráfico ya sea como freelance, estudiante o parte de un equipo creativo hay algo que marca una gran diferencia: tu kit de recursos visuales. No importa si trabajas para redes sociales, diseño editorial, branding o publicidad digital… tener a la mano los elementos adecuados puede ahorrarte tiempo, elevar la calidad de tu trabajo y ayudarte a mantenerte inspirado.
En esta guía te compartiré los recursos visuales esenciales que deberías tener organizados y listos para usar. Son esos “salvavidas” que todos los diseñadores agradecemos tener cuando el tiempo apremia o cuando necesitamos darle un plus a nuestras ideas.
1. Tipografías bien seleccionadas
El tipo de letra que elijas puede transformar por completo la percepción de un diseño.
Tu kit debería tener:
- Tipografías para títulos impactantes
- Tipografías legibles para cuerpo de texto
- Tipos de letra creativos para ocasiones especiales (eventos, promociones, etc.)

Lo ideal es tener una combinación de estilos: serif, sans serif, manuscritas y modernas.
Además, asegúrate de que sean libres de derechos o cuentes con las licencias necesarias.
Consejo: Organízalas por estilo o uso en carpetas para que no pierdas tiempo buscando.
2. Paletas de color listas para aplicar
Diseñar desde cero una paleta de color puede tomar tiempo y no siempre tenemos el espacio para experimentar. Por eso es útil tener una carpeta con paletas previamente seleccionadas que puedas usar como punto de partida o adaptar según el proyecto.

Hay herramientas como Coolors o Adobe Color que te permiten guardar tus combinaciones favoritas y hasta generar paletas a partir de una imagen.
Tip práctico: Guarda tus paletas en archivos .ASE (para Adobe) o en PNG con los códigos HEX visibles.
3. Iconografía variada y coherente
Los íconos son esenciales para señalizar, reforzar mensajes o decorar piezas de forma sutil.
Tu colección debe incluir:
- Íconos minimalistas
- Íconos lineales
- Íconos rellenos o «solid»
- Paquetes temáticos (por ejemplo: redes sociales, comida, negocios, tecnología)

Asegúrate de que todos los íconos que uses en un mismo diseño compartan estilo visual para evitar desorden visual.
4. Mockups para presentar tu trabajo
Si sueles entregar diseños a clientes o promocionar tus propios proyectos, los mockups son una herramienta imprescindible. Te permiten mostrar cómo se verá tu diseño aplicado en un contexto real (una taza, una camiseta, una tarjeta, un teléfono móvil, etc.).

Busca mockups editables en PSD y asegúrate de que estén bien hechos (alta calidad, proporciones correctas y sombras naturales).
Consejo de oro: Ten mockups clasificados por categorías: papelería, tecnología, empaque, moda, etc.
5. Plantillas editables
Las plantillas son una bendición cuando necesitas trabajar rápido pero mantener un estándar de calidad. Puedes tener:
- Plantillas para presentaciones
- Plantillas de carruseles para Instagram
- Plantillas para historias o anuncios
- Plantillas para currículum, flyers o posters

Eso sí, úsalas como punto de partida, no como solución final. Siempre dale tu toque y adapta el diseño al mensaje y al cliente.
6. Bancos de imágenes de alta calidad
Tener imágenes de buena calidad al alcance marca la diferencia. Aunque es mejor usar fotos propias o de pago, hay bancos con imágenes de excelente nivel visual que puedes incorporar a tus proyectos.
Guarda tus favoritas en carpetas temáticas (naturaleza, comida, tecnología, retratos, etc.) y siempre verifica los derechos de uso. No todas las imágenes “libres” lo son realmente.

Truco: Si encuentras una foto que te encanta, descarga varias similares del mismo autor para mantener coherencia visual.
7. Texturas y fondos
A veces, un fondo sutil con textura puede darle mucha vida a una composición. Tener texturas como papel reciclado, madera, concreto, mármol, metal o acuarelas puede hacer tu diseño más interesante sin distraer.

Guárdalas en alta resolución y úsalas con modos de fusión en tu software de edición para lograr efectos únicos.
8. Brushes y presets
Si usas Photoshop, Illustrator, Lightroom u otros programas de edición, puedes aprovechar pinceles personalizados (brushes) o presets para agilizar procesos o crear efectos llamativos.
Por ejemplo:
- Brushes de acuarela.
- Brushes de mancha.
- Brushes de pincel seco.
Presets para edición de fotos con un solo clic (tonos cálidos, tonos fríos, vintage, etc.)

Asegúrate de usar solo lo necesario. Los efectos deben mejorar, no recargar.
9. Archivos vectoriales
Los vectores son súper versátiles: puedes cambiarles el tamaño sin perder calidad y adaptarlos a cualquier proyecto.
- Incluye en tu kit:
- Ilustraciones
- Elementos decorativos
- Fondos con patrones
- Figuras geométricas

Guarda los archivos en formatos como .AI, .EPS o .SVG para que puedas editarlos fácilmente según tus necesidades.
10. Inspiración
Por último, aunque no es un recurso “visual” directo, tener una carpeta o tablero con ejemplos inspiradores puede sacarte de bloqueos creativos.

Guarda capturas o enlaces a diseños que te gusten, ideas de color, composiciones o branding.
Herramientas como Pinterest, Behance o Dribbble son ideales para eso.
¿Cómo organizar tu kit de recursos?
No sirve de nada tener muchos recursos si están todos desordenados. Aquí te van unos consejos:
Crea carpetas por categoría en tu computadora o disco externo.
Usa nombres claros: “Mockups camisetas”, “Paletas cálidas”, “Íconos redes sociales”.
Si usas plataformas como Notion o Google Drive, también puedes vincularlos ahí.
Haz una copia de respaldo. Siempre. No sabes cuándo lo vas a necesitar.
Cierre personal
Como diseñador, muchas veces trabajamos bajo presión, con entregas ajustadas y clientes con ideas que cambian a último momento. Tener tu propio “arsenal visual” no solo te hace más eficiente, sino que eleva la calidad de tu trabajo y te da más seguridad al enfrentar cualquier proyecto.
Armar este kit no se hace en un solo día, pero una vez que lo tienes, se convierte en tu mejor herramienta de trabajo.
Así que dedica un rato a curar tu colección. Tu yo del futuro (y tus clientes) te lo van a agradecer.